Un señor normal

Mirar es menos peligroso que hacer. Sin embargo uno no puede pretender estar toda la vida oliendo culos sin comerse nunca un pedo.”

tricotosas.jpg

“La gente se empeña en creer que se es de ciencias o letras, pero lo cireto es que la mayoría no somos nada.”

“Twitter se divide, como siempre, en los dos hemisferios semánticamente testiculares en los que tienda a aglutinarse la opinión pública: los acojonados y los descojonados.”

“Un asesinato sólo te jode la vida si te toca ser el muerto.”

“La culpa no es, como se suele decir, una consecuencia de nuestra raíz cristiana o judía. La culpa es anterior. La culpa es la respuesta fácil de nuestro cerebro, que prefiere sumirse, pagar, aceptar el castigo, detenerse y anularse a enfrentarse a los hechos; que prefiere castigarse a perdonarse.”

Ser feliz es un buen objetivo, pero no es algo que se pueda hacer un martes por la mañana.”

“Le ha saltado el inhibidor de tonterías, que es una cosa que tienen las personas de derechas y que les permite no escuchar chorradas, porque de las chorradas no se saca dinero.”

“Si las frases hechas sirviesen para algo se llamarían frases útiles. No serían tan redondas, pero ganarían pragmatismo: Si no puedes con tu enemigo, que no te encuentre.”

“La democracia consiste en tener derecho al voto pero no la obligación de razonarlo.”

“Los enemigos son peligrosos, pero de la familia no se puede huir. Y no sé cuál de las dos cosas me parece más jodida.”

“Allí estaban los dos ciclistas. Uno de ellos con una caja de pañuelos en el regazo y los ojos hinchados y rojos como si hubiera encontrado dos nuevas vías craneales para el sexo con penetración.”

“La mujer, que alcanza la plenitud sexual a los 30 años, cuando la costumbre ya ha vencido al apetito de su marido.”

“Un hombre chapoteando en mierda es un hombre sucio, pero también, y esto es lo que le hace peligroso, es un hombre que salpica.”

“Vivir. Y eso consiste en follar si quieres follar, en querer a tu mujer si la quieres y en fingir que mandas y que eres libre hasta creértelo.”

“Cuando las multitudes se unen por miedo, al ser humano le lleva diez segundos regresar a la Edad Media.”

“He comprobado que un nazi aturdido es un caramelo para la televisión, pero que un gitano resuelto es una bolsa entera.”

“Que una cosa es a qué te dedicas y otra lo que eres.”

“Un hijo no debe fiarse nunca de la palabra de su padre cuando su padre cree que puede protegerlo.”

“No es que sean antipáticos, es que se guardan la simpatía para sí mismos.”

“Utilizaría la violencia, pero de la única manera en la que le sirve a la inteligencia: como argumento.”

De amor y rutinas 

“Ese es el secreto, reducir al máximo la exigencia de felicidad”

“Como si ya no cupiera esperar nada de mí, ni siquiera la conciencia de mis propias renuncias.”

“Me parece lamentable que los muertos no tengan ningún poder.”

“Me parece bastante miserable ese modo silencioso con el que los hombres nos expulsan al curso del tiempo.”

“Los hombres son absolutamente inmovilistas. El movimiento lo creamos nosotras. Nos ahogamos avivando el amor.”

“Dos seres viven juntos y aún así su imaginación los aleja de modo cada vez más definitivo. Las mujeres construyen palacios encantados en su interior. Uno permanece momificado allí sin enterarse.”

“Me gustaría toparme, entre los cientos de cuerpos que deseo, con el que poseyera el don de lastimarme.”

“Lo que deseo de verdad no puede formularse. Ser golpeado en la cara, ofrece la cara a los golpes, ofrendas mis labios, mis dientes, mis ojos, y de repente ser acariciado, cuando menos me lo espere, y de nuevo golpeado a buen ritmo, en la cadencia justa, y cuando me corra, que me abracen, que me lleven en brazos, que me cubran de besos.”

“Te amo con la cabeza, con el corazón y con el rabo.”

“Un hombre es un hombre. No hay hombres casados, ni hombres prohibidos.”

“Uno de los efectos del deterioro sentimental es que nada fluye. Todo se transforma en un signo, todo hay que descifrarlo.”

“Invadido por la melancolía de los amantes cuando ya no sucede nada al margen de la cama.”

“Si los hombres querían reconocernos una única cualidad, era esa. Los redimimos. Los enaltecemos en cuando podemos.”

“Y de qué me sirve verlo ahora como un pobre mequetrefe? Ese pobre mequetrefe me degrada y no me hace ningún bien.”

“Hay momentos que tras la cortesana asoma la buena mujer.”

“Aguantarse el llanto es inútil. La pena permanece alojada en algún sitio.”

La fidelidad hipotecada

“Las parejas marcadas por los años tienen muchas y óptimas razones para no hablarse. Es verdad. Pero también es verdad que tienen otras muchas razones para evitar el silencio. Se hablan, entonces, como en una película de acción se habla al herido gravemente: para mantenerlo despierto y evitar que se abandone a la languidez del sueño, y luego, desde allí, caiga en el sopor último de la muerte”.

padre

“En cuanto marido y mujer, ya no nos quedaba más que decidir si vivir o morir por algo en lo que, de todas formas, ya no creíamos”.

“Nuestro error había sido querer ser felices. Las generaciones que nos habían precedido nunca habían sometido a esa clase de hipoteca”.

“Me convertí al amor porque me aburría. Uno no está obligado a pasar por el tedio de sí mismo, si se quieren alcanzar determinados resultados”

“Cómo ir a la conquista del mundo solo para poder prenderle fuego”.

“Me comportaba como un verdadero toxicómano de mi tormento”.

“En cuanto una respuesta gélida suya me desmontaba, perdía toda clase de reserva, incluso de vergüenza y empezaba a lloriquear. Me consumía, me obsesionaba con ella, luego me arrepentía, añadiendo más obsesión a la obsesión. Concebía planes audacísimo”.

“El amor no se basta a sí mismo”.

“Tal vez vivir junto a otro ser humano significa precisamente eso: hacerse uno responsable de las propias elipsis, de las elecciones respecto a las cosas por las que uno considera posible pasar en silencio, esas omisiones necesarias para el relato de una vida en común”.

En el deseo del hombre hacia la mujer hay implícita una brutal agresión que une a los cuerpos en su destrucción”.

“Dejamos de ser una pareja un instante después de habernos convertido en una familia”.

“No creáis a quien os dice que las camas de matrimonio son camas de pasiones apagadas. Por el contrario, las existencias conyugales están repletas de tormento cuyo teatro es precisamente el tálamo nupcial.”

“Entre un atentado en el metro, una vaca loca y una invasión, durante años hemos anunciado cada día el fin del mundo. (…) Al apocalipsis lo sustituía el declive, a la catástrofe, la decadencia. El espectro del final ya no se anunciaba como derrumbe, sino como agotamiento”.

“Somos una generación despojada. No desilusionada, ni tampoco desencantada, porque nunca tuvimos tiempo de hacernos auténticas ilusiones”.

“Crecimos con la promesa de una expansión infinita; en cambio, vivimos en un universo en contracción.

“El golpe de estado de la infancia se debe no a una falta de cuidados de los padres hacia sus hijos, sino a un exceso de ellos”.

“Recuerdo bien cuándo empezamos a querernos. Respecto a eso no hay engaño que se sostenga. Recuerdo la euforia de los inicios, que ya entonces era una idea. Recuerdo que calentábamos nuestro corazón pensando que, algún día, el hombre y la mujer maduros volverían atrás la mirada y nos la dirigirían a nosotros dos, como a sus propios antepasados remotos.”

“No me resigno a creer que vivir signifique tomar el camino más corto hacia la extinción”.

“El resto es ruido. Vanidad de vanidades. El resto no nos atañe”

Se busca marido

“Cuando estaba en la universidad, me acostaba con tíos porque me hacía sentir popular. Cuando me mudé a Nueva York, me acostaba con tíos porque mi cerebro centrado en el matrimonio pensaba que así tal vez acabara gustándoles. Si le gustaba a alguno, tal vez acabara, por favor, Dios mío, casándose conmigo. Me acosté con todos ellos pensando que quizá mi madre por fin podría bailar en mi boda.”

sheila

“Algunas llegan un poco más lejos y se inventan que están divorciadas, porque si te has divorciado, hay más posibilidades de casarse. De verdad. Si te has divorciado significa que en algún momento alguien te quiso tanto que prometió quererte para siempre”.

“Los anuncios de apartamentos son todos mentira. Sin excepción. Todos los mentirosos patológicos pasan directamente de estar encerrados en instituciones mentales a escribir anuncios de apartamentos”.

“Si de verdad quieres encontrarte el buenorro del edificio con portero. El macho es fuerte, musculoso y no le importa que en el edificio no haya portero; ni siquiera tiene miedo de que le violen.”

“Para algunas chicas, enamorarse de gays se ha convertido en una costumbre. ¿Por qué? No lo sé con seguridad. ¿Tienen miedo de los hombres pero no están listas para las mujeres?”.

“No tienes que casarte con él. Solo dale una oportunidad. No tires el agua sucia hasta que tengas agua limpia”.

“Fue una obra extraña en la que algunos actores personificaban diversos símbolos, una de esas representaciones sesudas en las que te aburres como una ostra pero no te atreves a decirlo porque no quieres que un grupo de seudointelectuales te trate como una estúpida”.

“No hay nada peor que verte atrapada en una conversación larga con una chica en una fiesta. Todas las chicas saben que cada minutos pasado hablando con otra chica es una minuto malgastado”.

“Si quieres saber la verdad, solo la gente con cuerpos atractivos se lamenta ante la falta de culos al aire”.

“No conseguí mantener esos kilos alejados de mí. Dos semanas más tarde lo único que aún me valía de lo que había comprado era el sombrero. Si pueden enviar al hombre a la Luna, ¿por qué no pueden encargarse de la grasa aquí en la Tierra?”

“Domingo, ese día en que haces todas esas cosas culturales en medio de la nieve mientras la gente casada se queda en la cama. Todas esas cosas culturales que enriquecen tu mente, y al mismo tiempo te destrozan la vida porque ya nunca serás capaz de casarte con alguien que no sea de Nueva York”.

“Lo hicimos. No estuvo mal, pero tampoco estuvo bien. No me preguntes si los negros la tienen más grande. No miré. Thomas Brown se aprovechó de mí. Sabía que la judía de Sheila Lavine no quería parecer racista. Sabía que si jugaba bien sus cartas, me acostaría con él en nombre de los derechos civiles. Te aprovechaste, Thomas Brown.”

“¡Eh! Abogados del mundo. ¿Queréis escuchar una gran idea? Creo que las chicas que han salido con tíos durante mucho tiempo y le han dedicado lo mejor de ellas deberían cobrar una pensión alimenticia. Si eso ocurriera, más solteros se lo pensarían dos veces antes de joderle la vida a una chica”.

La forma en que me amaste

“Pasado el tiempo, no sé si lo que sentía por él era amor (qué demonios es exactamente eso, demasiadas veces lo analizamos, lo destripamos, y en ese trajín nos confundimos y acabamos por perderlo), pero sí puedo jurar que se trató de una entrega sin resistencia, no porque no quise resistirme, sino porque no pude resistirme”

image

“De uno que es como tú no temes nada, ni abusas, sabes protegerte de él, y en cierto modo lo proteges.”

“Me echaba en cara que yo nunca me hubiese entregado a él de verdad. Siempre con prevenciones, con sospecha, no sabes lo que es querer a alguien me recriminó. Se expresaba con una mezcla de altivez y de mendicidad sentimental.”

“Durante meses he llegado a creerme que mi ideal de vida coincidía con el suyo: envejecer juntos chapoteando en el pequeño estanque de los hábitos”.

“Expresa el contraste entre lo gozoso y lo complicado que ha habido en nuestra relación, lo violento y lo tierno, y esta especie de síntesis de nuestra amistad de ahora. Daba por supuesta una relación blanca (a él se le torcía la boca, no aceptaba esa blancura impoluta, necesitaba el tránsito de sangre y flujos en los cuerpos).”

“En realidad, por debajo de aquella piel, en aquel cuerpo que parecía un atlas de los huesos humanos, qué quedaba del hombre que me atrajo”.

“Tuve celos del Michel que aparecía o adivinaba entre las líneas de aquellas cartas y yo no había sido capaz de reconocer durante los meses que viví con él; pero eso era una falsa visión, un espejismo. No debía dejarme llevar por la turbulencia que ponían en marchas las palabras exaltadas o afectuosas de la correspondencia en aquel estado de excepción sentimental que era una enfermedad: las palabras amorosas y cargadas de erotismo de Ahmed, guardades en la caja de marquetería en caoba mesmerizaban el aire de la habitación mientras se leía, reavivaban lo que hacía tiempo que era sólo fría ceniza.”

“Dije año y pico antes la palabra amar, y ahora, cuando ese sentimiento ya no existía, afrontaba las consecuencias”.

“Creo que he cumplido con mi presencia, con mis gestos: aquí estoy, dime si necesitas algo, qué quieres que te traiga, pero no he podido inventarme ni un ápice de amor; la amistad sé que le hacía daño: la tristeza que lo asaltaba cada vez que nos decíamos adiós en el hospital, el deseo incumplido, la ansiedad por lo que no acaba de llegar, el improbable paso de amante a amigo es siempre así.”

“Las yemas de sus dedos, con las grietas de la piel y el borde de las uñas ennegrecidos en la fábrica, trabajaban con pericia laboral en mi cuerpo. La sensación de que, como a cualquier herramienta, al ser humano lo pule el uso: lo concede destreza, ductilidad.”

“Hermoso lo que se acabó, o disolvió, lo que no pudo ser, o se rompió y he perdido; lo que no supe, lo que me convino, lo que no quise guardar, yo qué sé: hablo del dolor que hoy siento por algo que la enfermedad ha resuelto de modo tajante, cerrando la puerta del arrepentimiento, disolviendo la duda acerca de si era o no posible una vuelta atrás. Ha convertido en irreparable lo que quiera que aquello haya sido.”

“Vivimos meses en estado de exaltación en la que el alcohol y sexo formaban una maneja que no había manera de desenredar, bebíamos para desearnos más y nos deseábamos más porque bebíamos”.

“Su afán por poseerme entero y por que yo lo poseyese en las misma condiciones fueron así desde el primer día, sólo que a mí al principio eso me halagó, me dio seguridad, me devolvió cierto orgullo, y me libró de mi propio desamparo, y ahora ya no era así”.

“Él se encogía como si buscara protección y yo me sentía protegido. Prodigios de la primera etapa del amor. Engañosas prestidigitaciones de la carne y juego de disfraces (los disfraces del deseo: la flor que atrae con su brillante color al insecto)”.

“Pensaba que íbamos a pasar un mes más así, al que sucedería otro, y otro, y aún otro más ¿y luego? Como si aquello, cualquier cosa que fuera lo que teníamos y nos unía, necesitara una finalidad y no bastara el instante”

“Uno se empeña en seguir caminando con la esperanza de que la costumbre disimule la molestia que produce, pero ocurre al revés: la molestia se convierte en dolor y el dolor se vuelve insoportable”.

“Me irritaba la idea que lo activaba, el contenido, el fondo de la cosa: eso de necesitar siempre a alguien sin que importe demasiado quién sea el elemento, que alguien te cuide como valor superior a cualquier otro”.

“Pasado el tiempo, no sé si lo que sentía por él era amor (qué demonios es exactamente eso, demasiadas veces lo analizamos, lo destripamos, y en ese trajín nos confundimos y acabamos por perderlo), pero sí puedo jurar que se trató de una entrega sin resistencia, no porque no quise resistirme, sino porque no pude resistirme”

“Es hermoso disponer libremente de un cuerpo. También da vértigo. Le pregunto si me nota dentro y me dice sí, noto que estás más dentro que nunca. Veo sus ojos que expresan a la vez deseo y entrega, y yo, allí dentro, satisfago su doble aspiración.”

“Aprendí que podía follar sólo para pedir auxilio: quería dormirme con la seguridad que me otorgaba el peso de sus piernas aprisionando mi cuerpo.”

“Nunca te entregaste, me acusaba, no puedes tener miedo de la persona a la que quieres”.