De amor y rutinas 

“Ese es el secreto, reducir al máximo la exigencia de felicidad”

“Como si ya no cupiera esperar nada de mí, ni siquiera la conciencia de mis propias renuncias.”

“Me parece lamentable que los muertos no tengan ningún poder.”

“Me parece bastante miserable ese modo silencioso con el que los hombres nos expulsan al curso del tiempo.”

“Los hombres son absolutamente inmovilistas. El movimiento lo creamos nosotras. Nos ahogamos avivando el amor.”

“Dos seres viven juntos y aún así su imaginación los aleja de modo cada vez más definitivo. Las mujeres construyen palacios encantados en su interior. Uno permanece momificado allí sin enterarse.”

“Me gustaría toparme, entre los cientos de cuerpos que deseo, con el que poseyera el don de lastimarme.”

“Lo que deseo de verdad no puede formularse. Ser golpeado en la cara, ofrece la cara a los golpes, ofrendas mis labios, mis dientes, mis ojos, y de repente ser acariciado, cuando menos me lo espere, y de nuevo golpeado a buen ritmo, en la cadencia justa, y cuando me corra, que me abracen, que me lleven en brazos, que me cubran de besos.”

“Te amo con la cabeza, con el corazón y con el rabo.”

“Un hombre es un hombre. No hay hombres casados, ni hombres prohibidos.”

“Uno de los efectos del deterioro sentimental es que nada fluye. Todo se transforma en un signo, todo hay que descifrarlo.”

“Invadido por la melancolía de los amantes cuando ya no sucede nada al margen de la cama.”

“Si los hombres querían reconocernos una única cualidad, era esa. Los redimimos. Los enaltecemos en cuando podemos.”

“Y de qué me sirve verlo ahora como un pobre mequetrefe? Ese pobre mequetrefe me degrada y no me hace ningún bien.”

“Hay momentos que tras la cortesana asoma la buena mujer.”

“Aguantarse el llanto es inútil. La pena permanece alojada en algún sitio.”

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La fidelidad hipotecada

“Las parejas marcadas por los años tienen muchas y óptimas razones para no hablarse. Es verdad. Pero también es verdad que tienen otras muchas razones para evitar el silencio. Se hablan, entonces, como en una película de acción se habla al herido gravemente: para mantenerlo despierto y evitar que se abandone a la languidez del sueño, y luego, desde allí, caiga en el sopor último de la muerte”.

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“En cuanto marido y mujer, ya no nos quedaba más que decidir si vivir o morir por algo en lo que, de todas formas, ya no creíamos”.

“Nuestro error había sido querer ser felices. Las generaciones que nos habían precedido nunca habían sometido a esa clase de hipoteca”.

“Me convertí al amor porque me aburría. Uno no está obligado a pasar por el tedio de sí mismo, si se quieren alcanzar determinados resultados”

“Cómo ir a la conquista del mundo solo para poder prenderle fuego”.

“Me comportaba como un verdadero toxicómano de mi tormento”.

“En cuanto una respuesta gélida suya me desmontaba, perdía toda clase de reserva, incluso de vergüenza y empezaba a lloriquear. Me consumía, me obsesionaba con ella, luego me arrepentía, añadiendo más obsesión a la obsesión. Concebía planes audacísimo”.

“El amor no se basta a sí mismo”.

“Tal vez vivir junto a otro ser humano significa precisamente eso: hacerse uno responsable de las propias elipsis, de las elecciones respecto a las cosas por las que uno considera posible pasar en silencio, esas omisiones necesarias para el relato de una vida en común”.

En el deseo del hombre hacia la mujer hay implícita una brutal agresión que une a los cuerpos en su destrucción”.

“Dejamos de ser una pareja un instante después de habernos convertido en una familia”.

“No creáis a quien os dice que las camas de matrimonio son camas de pasiones apagadas. Por el contrario, las existencias conyugales están repletas de tormento cuyo teatro es precisamente el tálamo nupcial.”

“Entre un atentado en el metro, una vaca loca y una invasión, durante años hemos anunciado cada día el fin del mundo. (…) Al apocalipsis lo sustituía el declive, a la catástrofe, la decadencia. El espectro del final ya no se anunciaba como derrumbe, sino como agotamiento”.

“Somos una generación despojada. No desilusionada, ni tampoco desencantada, porque nunca tuvimos tiempo de hacernos auténticas ilusiones”.

“Crecimos con la promesa de una expansión infinita; en cambio, vivimos en un universo en contracción.

“El golpe de estado de la infancia se debe no a una falta de cuidados de los padres hacia sus hijos, sino a un exceso de ellos”.

“Recuerdo bien cuándo empezamos a querernos. Respecto a eso no hay engaño que se sostenga. Recuerdo la euforia de los inicios, que ya entonces era una idea. Recuerdo que calentábamos nuestro corazón pensando que, algún día, el hombre y la mujer maduros volverían atrás la mirada y nos la dirigirían a nosotros dos, como a sus propios antepasados remotos.”

“No me resigno a creer que vivir signifique tomar el camino más corto hacia la extinción”.

“El resto es ruido. Vanidad de vanidades. El resto no nos atañe”

Se busca marido

“Cuando estaba en la universidad, me acostaba con tíos porque me hacía sentir popular. Cuando me mudé a Nueva York, me acostaba con tíos porque mi cerebro centrado en el matrimonio pensaba que así tal vez acabara gustándoles. Si le gustaba a alguno, tal vez acabara, por favor, Dios mío, casándose conmigo. Me acosté con todos ellos pensando que quizá mi madre por fin podría bailar en mi boda.”

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“Algunas llegan un poco más lejos y se inventan que están divorciadas, porque si te has divorciado, hay más posibilidades de casarse. De verdad. Si te has divorciado significa que en algún momento alguien te quiso tanto que prometió quererte para siempre”.

“Los anuncios de apartamentos son todos mentira. Sin excepción. Todos los mentirosos patológicos pasan directamente de estar encerrados en instituciones mentales a escribir anuncios de apartamentos”.

“Si de verdad quieres encontrarte el buenorro del edificio con portero. El macho es fuerte, musculoso y no le importa que en el edificio no haya portero; ni siquiera tiene miedo de que le violen.”

“Para algunas chicas, enamorarse de gays se ha convertido en una costumbre. ¿Por qué? No lo sé con seguridad. ¿Tienen miedo de los hombres pero no están listas para las mujeres?”.

“No tienes que casarte con él. Solo dale una oportunidad. No tires el agua sucia hasta que tengas agua limpia”.

“Fue una obra extraña en la que algunos actores personificaban diversos símbolos, una de esas representaciones sesudas en las que te aburres como una ostra pero no te atreves a decirlo porque no quieres que un grupo de seudointelectuales te trate como una estúpida”.

“No hay nada peor que verte atrapada en una conversación larga con una chica en una fiesta. Todas las chicas saben que cada minutos pasado hablando con otra chica es una minuto malgastado”.

“Si quieres saber la verdad, solo la gente con cuerpos atractivos se lamenta ante la falta de culos al aire”.

“No conseguí mantener esos kilos alejados de mí. Dos semanas más tarde lo único que aún me valía de lo que había comprado era el sombrero. Si pueden enviar al hombre a la Luna, ¿por qué no pueden encargarse de la grasa aquí en la Tierra?”

“Domingo, ese día en que haces todas esas cosas culturales en medio de la nieve mientras la gente casada se queda en la cama. Todas esas cosas culturales que enriquecen tu mente, y al mismo tiempo te destrozan la vida porque ya nunca serás capaz de casarte con alguien que no sea de Nueva York”.

“Lo hicimos. No estuvo mal, pero tampoco estuvo bien. No me preguntes si los negros la tienen más grande. No miré. Thomas Brown se aprovechó de mí. Sabía que la judía de Sheila Lavine no quería parecer racista. Sabía que si jugaba bien sus cartas, me acostaría con él en nombre de los derechos civiles. Te aprovechaste, Thomas Brown.”

“¡Eh! Abogados del mundo. ¿Queréis escuchar una gran idea? Creo que las chicas que han salido con tíos durante mucho tiempo y le han dedicado lo mejor de ellas deberían cobrar una pensión alimenticia. Si eso ocurriera, más solteros se lo pensarían dos veces antes de joderle la vida a una chica”.

La forma en que me amaste

“Pasado el tiempo, no sé si lo que sentía por él era amor (qué demonios es exactamente eso, demasiadas veces lo analizamos, lo destripamos, y en ese trajín nos confundimos y acabamos por perderlo), pero sí puedo jurar que se trató de una entrega sin resistencia, no porque no quise resistirme, sino porque no pude resistirme”

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“De uno que es como tú no temes nada, ni abusas, sabes protegerte de él, y en cierto modo lo proteges.”

“Me echaba en cara que yo nunca me hubiese entregado a él de verdad. Siempre con prevenciones, con sospecha, no sabes lo que es querer a alguien me recriminó. Se expresaba con una mezcla de altivez y de mendicidad sentimental.”

“Durante meses he llegado a creerme que mi ideal de vida coincidía con el suyo: envejecer juntos chapoteando en el pequeño estanque de los hábitos”.

“Expresa el contraste entre lo gozoso y lo complicado que ha habido en nuestra relación, lo violento y lo tierno, y esta especie de síntesis de nuestra amistad de ahora. Daba por supuesta una relación blanca (a él se le torcía la boca, no aceptaba esa blancura impoluta, necesitaba el tránsito de sangre y flujos en los cuerpos).”

“En realidad, por debajo de aquella piel, en aquel cuerpo que parecía un atlas de los huesos humanos, qué quedaba del hombre que me atrajo”.

“Tuve celos del Michel que aparecía o adivinaba entre las líneas de aquellas cartas y yo no había sido capaz de reconocer durante los meses que viví con él; pero eso era una falsa visión, un espejismo. No debía dejarme llevar por la turbulencia que ponían en marchas las palabras exaltadas o afectuosas de la correspondencia en aquel estado de excepción sentimental que era una enfermedad: las palabras amorosas y cargadas de erotismo de Ahmed, guardades en la caja de marquetería en caoba mesmerizaban el aire de la habitación mientras se leía, reavivaban lo que hacía tiempo que era sólo fría ceniza.”

“Dije año y pico antes la palabra amar, y ahora, cuando ese sentimiento ya no existía, afrontaba las consecuencias”.

“Creo que he cumplido con mi presencia, con mis gestos: aquí estoy, dime si necesitas algo, qué quieres que te traiga, pero no he podido inventarme ni un ápice de amor; la amistad sé que le hacía daño: la tristeza que lo asaltaba cada vez que nos decíamos adiós en el hospital, el deseo incumplido, la ansiedad por lo que no acaba de llegar, el improbable paso de amante a amigo es siempre así.”

“Las yemas de sus dedos, con las grietas de la piel y el borde de las uñas ennegrecidos en la fábrica, trabajaban con pericia laboral en mi cuerpo. La sensación de que, como a cualquier herramienta, al ser humano lo pule el uso: lo concede destreza, ductilidad.”

“Hermoso lo que se acabó, o disolvió, lo que no pudo ser, o se rompió y he perdido; lo que no supe, lo que me convino, lo que no quise guardar, yo qué sé: hablo del dolor que hoy siento por algo que la enfermedad ha resuelto de modo tajante, cerrando la puerta del arrepentimiento, disolviendo la duda acerca de si era o no posible una vuelta atrás. Ha convertido en irreparable lo que quiera que aquello haya sido.”

“Vivimos meses en estado de exaltación en la que el alcohol y sexo formaban una maneja que no había manera de desenredar, bebíamos para desearnos más y nos deseábamos más porque bebíamos”.

“Su afán por poseerme entero y por que yo lo poseyese en las misma condiciones fueron así desde el primer día, sólo que a mí al principio eso me halagó, me dio seguridad, me devolvió cierto orgullo, y me libró de mi propio desamparo, y ahora ya no era así”.

“Él se encogía como si buscara protección y yo me sentía protegido. Prodigios de la primera etapa del amor. Engañosas prestidigitaciones de la carne y juego de disfraces (los disfraces del deseo: la flor que atrae con su brillante color al insecto)”.

“Pensaba que íbamos a pasar un mes más así, al que sucedería otro, y otro, y aún otro más ¿y luego? Como si aquello, cualquier cosa que fuera lo que teníamos y nos unía, necesitara una finalidad y no bastara el instante”

“Uno se empeña en seguir caminando con la esperanza de que la costumbre disimule la molestia que produce, pero ocurre al revés: la molestia se convierte en dolor y el dolor se vuelve insoportable”.

“Me irritaba la idea que lo activaba, el contenido, el fondo de la cosa: eso de necesitar siempre a alguien sin que importe demasiado quién sea el elemento, que alguien te cuide como valor superior a cualquier otro”.

“Pasado el tiempo, no sé si lo que sentía por él era amor (qué demonios es exactamente eso, demasiadas veces lo analizamos, lo destripamos, y en ese trajín nos confundimos y acabamos por perderlo), pero sí puedo jurar que se trató de una entrega sin resistencia, no porque no quise resistirme, sino porque no pude resistirme”

“Es hermoso disponer libremente de un cuerpo. También da vértigo. Le pregunto si me nota dentro y me dice sí, noto que estás más dentro que nunca. Veo sus ojos que expresan a la vez deseo y entrega, y yo, allí dentro, satisfago su doble aspiración.”

“Aprendí que podía follar sólo para pedir auxilio: quería dormirme con la seguridad que me otorgaba el peso de sus piernas aprisionando mi cuerpo.”

“Nunca te entregaste, me acusaba, no puedes tener miedo de la persona a la que quieres”.

La soledad encontrada

“No sé cómo hacíamos para interesarnos el uno en el otro con lo poco que podíamos ofrecernos, los dos al borde de nuestras trastornadas vidas. Pero cualquier arrebato de frenesí es posible cuando estás muy solo y al límite de tus recursos. La libertad rebelde es para quienes puedan soportarla.”

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“No es fácil tener a un divorciado por vecino. En él anida el caos, la naturaleza oscura del sexo que cuestiona el contrato matrimonial.”

“Uno puede soñar su propio camino a través de una vida mejor y no despertar nunca, y yo estuve a punto de hacerlo.”

“Tal vez he llegado a una edad en la que ya no necesito a los hombres”.

“Lo que todos queremos en realidad es llegar a ese punto en el que el pasado ya no nos diga nada acerca de nosotros mismos y podamos seguir adelante.”

“La desdicha no requiere compañía, la felicidad sí.”

¿Cuál es la medida real de la amistad? Voy a decírselo a ustedes. Es la cantidad de tiempo que uno desperdicia con las desgracias y las calamidades del otro”.

“No hay nada trivial en nuestros placeres ni en nuestros desastres”.

“La experiencia moderna del placer va unida a la certidumbre de que se va a terminar”.

“La vida matrimonial requiere que haya un misterio compartido, aunque se conozcan todos los hechos.”

“Es imposible llegar a conocer a alguien totalmente, así que ya no lo intento. El resultado es un misterio incondicional y placentero”.

“La verdad en exceso puede ser peor que la muerte, y dura mucho más”.

“Nada incita más al desprecio que alguien que hace algo distinto de lo tuyo, no lo hace mal y encima no se queja”.

“Nunca se puede generalizar a partir de las propias pasiones”.

“Ella se rendía a la literalidad de la vida, pero a casi nada más. Por eso el misterio emanaba de ella como una alarma contra incendios. No se puede buscar mucho más en la vida sin sufrir complicaciones.”

“No estoy seguro de que nos queramos y nos necesitemos mutuamente. Pero queremos hacer una fuerza común en un mundo pequeño y aprovechar bien el tiempo que nos queda”.

“Quiero irme por ahí y que me dejes quererte.”

“La muerte es un remedio demasiado drástico para casi todo”.

“Los hombres siempre piensan que los demás hombres son gilipollas – dice X fríamente-. Es sorprendente cuán a menudo aciertan”.

“Los escritores, todos los escritores necesitan pertenecer a algún sitio. Sólo que los escritores de verdad, desgraciadamente, son socios de un club de un solo miembro.”