Aquí una servidora, entrevistada por Florián Recio

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«Esto es un cortijo,cambia de manos pero al final sigue siendo un cortijo y la gente tiene miedo»

Sara Solomando Periodista «La vida es muy complicada como para que unos pringados, que van a estar aquí cuatro años con un voto en las urnas, te asusten y amedrenten para toda la vida», asegura

Si muchos supieran cómo se manejan los presidentes y ministros, se echarían a llorar de la pena o a reírse» «Aquí cuando te echan como a mí, la gente se calla, mete el rabo entre las patas y se esconde»
BADAJOZ. Su despido como presentadora de La Tarde de Canal Extremadura TV levantó mucho polvo en las redes sociales. De eso hace un año y medio y la periodista montanchega Sara Solomando dice vivir en clave de RE: reinventándose. De aquellos polvos quedan los lodos de una tuitstar, con casi 8.000 seguidores en Twitter y todo un universo de experiencias virtuales, no todas gratas. Pocos saben que fue jefa de prensa de la, hasta el momento, única ministra extremeña de la historia, María Antonia Trujillo. De esa etapa confiesa que le sirvió para darse cuenta «de que los políticos, por muy alto que estén, no dejan de ser humanos, con sus virtudes y sus defectos, y que sus defectos son muchos, y además bastante cómicos». Sin pelos en la lengua, asegura que «si muchos supieran cómo se manejan los presidentes y ministros se echarían a llorar de la pena o a reírse».

–Imagine que, como sus padres, es una doctora y que el periodismo es su paciente ¿Cuál sería su diagnóstico? –El paciente tiene un cáncer terrible en el corazón y metástasis en el resto de los órganos. Tiene muy mala pinta, al menos el periodismo y los medios de comunicación tradicionales. Muchos de los que tenemos entre 30 y 50 años no nos vamos a jubilar en esta profesión, porque no nos va a dar para vivir.
–¿Quiénes son los responsables de esta situación? ¿Hay que entonar el mea culpa desde la profesión? –Por supuesto. Hay medios de comunicación que están muy politizados, que no son medios de información sino de propaganda. Quien se deja utilizar y firma determinadas informaciones es tan cómplice como el empresario.
–¿Cómo se gestiona pasar de estar en el ojo del huracán, trabajando en TV, a un año y medio de desempleo? –Pues es duro, porque a una le gusta su trabajo y la televisión y, sobre todo, lo que te aporta la adrenalina del directo, pero la caída no ha sido dura porque hace diez años era «la presentadora estrella de Canal Sur Extremadura», era muy jovencita, me encumbraron, me subí y me pegué un porrazo tremendo cuando se cerró la tele. De eso aprendí que hoy estás y mañana no, que hoy te quiere todo el mundo y que cuando no estás, nadie se acuerda de ti. Esta vez lo he vivido más tranquila, porque sé que son rachas, que una vez estás arriba, otra abajo y lo importante es que tú estés bien. –¿Qué opciones se ha planteado en todo este tiempo? ¿Ha pensado en tirar la toalla, buscar otras ocupaciones?
–Yo en este tiempo habré enviado fácilmente mil currículos a medios de comunicación, me he buscado un representante para continuar en televisión. Pero también he enviado mi currículo desde Carrefour hasta Decathlón, pasando por todos los sitios imaginables. Porque yo tengo dos hijas a las que tengo que dar de comer independiente a la profesión de su madre.
–La vimos en el programa de Ana Rosa Quintana, como contertulia, un par de veces. Se dijo que volvería pero no fue así. También se llegó a informar de que en septiembre co–presentaría un programa con Susana Griso. Sólo un día después se anunció que el programa no vería la luz por problemas presupuestarios ¿Se siente gafada? –No, los que están gafados son los de A3 que no me tienen (risas). Obviamente estamos en un momento muy complicado y las empresas no se la juegan. Tengo amigos que trabajan en productoras, preparando proyectos de programas y si no cuenta con un patrocinador sólido que les respalde, esos proyectos no salen adelante. Ni siquiera pasan el filtro para entrar en una toma de consideración. ¿Mala suerte? Tú sabes que estos proyectos se caen ahora y a lo mejor en unos meses se retoman y salen adelante.

:: BRÍGIDO Sara Solomando posa sonriente y asegura que le han servido mucho las redes sociales, sobre todo Twitter, y que es muy importante dejarse ver.Twitter para abrir puertas

–¿Cómo consigue una chica de provincias abrirse camino en la jungla mediática madrileña?
–Por una parte necesitas tener un representante, en mi caso es un tipo que lleva toda la vida trabajando en tele y también representa a otras periodistas como Susana Griso, conoce a todo el mundo y es más fácil que te abra determinadas puertas. Pero por otra parte, a mí me han servido mucho las redes sociales, estar en Twitter, donde sigo a muchos profesionales y he conseguido pasar del conocimiento a través de la red al conocimiento personal y donde, además, he conseguido tener buenos amigos que en determinados momentos te ayudan y cuentan conmigo. También es muy importante dejarse ver. Que un día Juan del Val y Nuria Roca presentan su libro en Madrid y me invitan, pues voy: me tengo que hacer 600 kilómetros, comprarme ropa y zapatos monos, pagar un hotel en Madrid, es una inversión en la que trabajo otras relaciones a posteriori que nunca sabes qué fruto pueden dar.
–Nos han dicho que su iPhone5 echa humo… –Lo uso mucho, la batería la tengo que cargar tres veces al día, porque tengo cuatro blogs y estoy en varias redes sociales: Twitter, Eyem, Instagram. Facebook lo he dejado; de momento he cerrado mi cuenta…
¿Por qué? –Uy, porque recibo cosas muy extrañas y me produce desasosiego, recibo mensajes de tipos que me envían fotos de sus penes y me dicen cosas como «fíjate cómo me pones»… Yo, sexualmente soy muy liberada, pero no le encuentro el sentido a eso y, además, me gusta el misterio.
–Cuando usted deja la tele contaba con menos de 3.000 seguidores en Twitter. Ahora roza los 8.000. ¿Cómo es posible que su popularidad virtual se haya disparado una vez fuera del candelero?
–Creció de forma importante cuando me echaron de la tele, porque aquí cuando te echan como a mí, la gente se calla, mete el rabo entre las patas y se esconde, porque esto es un cortijo, el cortijo cambia de manos pero al final sigue siendo un cortijo y la gente tiene miedo. Yo probablemente sea más suicida, pero he decidido que si algo le puedo dejar a mis hijas, que sea la dignidad y que sepan que uno se tiene que ir de los sitios con la cabeza alta y sin miedo. La vida es muy complicada como para que unos pringados, que van a estar aquí cuatro años con un voto en las urnas, te asusten y amedrenten para toda la vida. En ese momento yo hice mucho ruido y mis amigos, gente muy famosa que tiene miles de seguidores, se sumó a esa campaña de denuncia por mi despido. Gané muchos seguidores. Luego ha habido rachas. He comprobado que si estoy un día inactiva en Twitter pierdo seguidores. También depende de lo que escribas: por ejemplo, si escribo de toros, pierdo 100 seguidores fácilmente en un rato. Y si escribo de galgos abandonados gano otros 200. La gente es muy voluble en Twitter. Si me meto con el PSOE pierdo seguidores y gano un puñado de insultos, y con el PP tres cuartos de lo mismo. Eso sí, los del PP me siguen menos (risas).
–¿Qué de bueno hay en su vida gracias a las redes sociales? –Un puñado de amigos de verdad de los que te arropan cuando lo necesitas y a los que quiero, como el periodista bilbaíno Germán Yanke, y muchos conocidos virtuales que te ayudan para cualquier cosa que te imagines.
Sara y el sexo
–¿Y qué de malo le han reportado? –Me ha traído un troll al que he tenido que denunciar por insinuar que me había usado el sexo para estar en el programa de Ana Rosa y en la tele. Me ha traído insultos, quebraderos de cabeza, recibir amenazas y llamadas cuando estaba trabajando advirtiéndome de que mis opiniones en la red iban a costarme mi trabajo. Yo soy directa, y clara, tanto en el mundo real como el virtual, sé que no es aconsejable si quieres ser feliz, tener un trabajo, comer todos los días, y dormir bajo techo. Me he planteado muchas veces morderme la lengua pero es que, hasta que alguien me demuestre lo contrario, tengo esta vida y nada más. Y me gustaría intentar ser feliz y a mí callarme me hace mal.
–Usted lo mismo tuitea sobre un conflicto bélico, un problema social, o sobre sus apetencias y charlas sexuales con sus amigas. ¿No siente pudor? –Uy, yo me corto muchísimo. Cuando hago determinados comentarios sexuales en la red los chicos se revolucionan y lo que puede ser algo divertido o natural se convierte en algo casi casposo.
–En materia de sexo, ¿la mujer sigue sin estar realmente liberada? –Yo creo que sí. Fíjate que uno de los libros más vendidos de los últimos años, el de Las Sombras de Grey, lo pone en evidencia; no hay libro más machista que ese, refleja el sexo liberado de la mujer peor entendido que yo he visto en muchos años, y te encuentras a las señoras más pijitas de la alta sociedad extremeña leyendo ese libro en las piscinas y yo pienso, madre mía, pobrecitas, si que las aten y les peguen es el culmen de su vida sexual, qué lástima. –¿No teme que ser tan abierta a la hora de hablar de sexo puede entenderse mal? –Hay quien me ha dicho que vulgarizo a la mujer y al sexo, que incurro en un patrón masculino. Pero es que las mujeres hablamos de sexo o, al menos, muchas mujeres lo hacemos, y nos masturbamos y tenemos relaciones sexuales, y no por eso una se tiene que avergonzar ni sentir mal, la que se horroriza porque oye la palabra follar en labios de una mujer me parece que no entiende bien lo que es la liberación de la mujer.
–¿Le molesta que le califiquen de promiscua?
–Sí, si me comparan con un hombre me molesta. Si me comparan con una mujer, no.
De divorcios, toros y galgos
–Usted está divorciada y acordó con su marido que él se quedara con la casa y las niñas. Es una decisión poco usual en una mujer… –Sí, cuando me divorcié él se quedó con la casa, el coche, la cuenta corriente, porque no quería que las posesiones nublasen el bienestar de mis hijas. Yo estoy todos los días con las niñas, las llevo al cole, les doy el desayuno. Es poco usual, cierto. Mi decisión la motiva que yo considero que a la hora de convivir, él como padre es mejor que yo como madre, ellas disfrutan mucho estando con su padre, que tiene buenos valores, es muy divertido, no las educa en el miedo, es muy sociable, tiene una serie de virtudes que favorecen que las niñas crezcan felices, no significa que yo no lo pueda hacer, pero él disfruta más del proceso. Y ante todo está la felicidad de mis hijas. Todo el mundo habla del bienestar de sus hijos pero en realidad eso lo practica muy poca gente. Hay quienes han querido hacerme sentir mal, no mi familia, que nunca me juzgó o criticó, pero las amigas que tienen hijos no lo llegaban a entender, al menos en público, porque en privado muchas que llevan excesivamente el peso de la crianza de los hijos, me daban la razón. Hay mucha hipocresía. A mí me han llegado a decir que soy una madre desnaturalizada.
–Otra cosa poco usual sobre usted: lleva a cabo desde hace meses una campaña de rescate y acogida de perros y ha salvado la vida a un puñado. A la vez, es firme defensora de los toros. ¿No son cuestiones contradictorias? –Es verdad que son contradictorias hasta cierto punto. Yo crecí viendo toros porque mis padres, que son médicos, hacían los toros en la plaza de Montánchez, donde crecí. Nos llevaban a mí y mi hermano porque no tenían con quién dejarnos. Mi hermano no puede ni ver los toros. Y yo siento fascinación por ese mundo: por el animal, primero, y por el torero, después. En una plaza de toros se desarrollan una serie de acontecimientos que rozan la épica. ¿Es eso incompatible con que vea un perro abandonado y se me caiga el alma a los pies? No lo sé. Lo notable no es que yo recoja perros, lo notable es que hay mucha gente que se dedica a intentar salvar a estos animales que otros abandonan. Y que haya una administración pública a la que le da exactamente igual cómo están esos perros.

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