¿Miedo? Todos los días me meto en un agujero a 1.300 metros bajo tierra

Tomás no se llama Tomás, pero será así como le llamemos para guardar su anonimato en una época en la que los mineros que salen a la calle cada día a protestar pueden acabar en prisión acusados de terrorismo. Reivindica, como otros, su puesto de trabajo. No esos privilegios de los que otros hablan. “Ninguno de los que habla de los mineros tiene ni idea de cómo trabajamos, no han leído la letra pequeña del contrato. De privilegios, nada. Nosotros no somos funcionarios a los que nos bajan el sueldo, no nos reducen la paga, nos echan a la puta calle”. Casco minero marcha negraPorque por mucho que el ministro José Manuel Soria anuncie un nuevo Plan del Carbón el año 2012 ya está perdido. “Muchos que trabajan en las subcontratas van a ser despedidos. El futuro pinta muy mal, yo llevo 17 años en la mina, y estoy relativamente tranquilo, pero hay chavales que llevan 3 ó 4 años, en subcontratas con condiciones precarias, que se quedan sin nada”.

Pero, ¿y las subvenciones, qué ha pasado con todo el dinero destinado a la reconversión de las cuencas mineras? Tomás se echa a reír. “El dinero de las subvenciones…No hay nada. Ni con el PP ni con el PSOE. No han hecho nada, bueno sí, una rotonda allí, un centro de investigación allá. Aquí se ha invertido mucho dinero mientras nosotros picábamos carbón metidos en un agujero cuatro hijos de puta se han repartido lo nuestro. La culpa es de los políticos, y de los sindicatos, que nos han tomado el pelo”.


Acabó la Marcha Negra

Tomás, de 33 años, picador en UMINSA, en la cuenca minera leonesa, tiene dos hijos de los que se separó para hacer la Marcha Negra. Confiesa que se apuntó a esta marcha simbólica por no perderse la experiencia que otros compañeros, ya prejubilados, habían vivido diez años antes. “La Marcha Negra se organizó aprisa y corriendo. Empezaron cinco mineros de Matarrosa, les amenazaron con despidos y entonces entraron los sindicatos. Al final, nos guste o no, los sindicatos son los que pueden organizar algo así de grande, tantos hombres en la carretera, las etapas, los sitios donde dormir, la comida”. Sindicatos como UGT y CCOO que apoyaron y participaron en esa marcha en la que se vieron dos camisetas, una negra y otra verde. “La verdad es que hubiésemos preferido llevar una sola con los logotipos de los dos sindicatos, no se pusieron de acuerdo, pero sin ellos no habríamos podido salir”.

La Marcha Negra ha sido toda una experiencia vital para Tomás, asombrado aún por el recibimiento y el calor de tantos vecinos que salían al paso de este grupo de hombres cada vez que llegaban a alguna localidad. Tuvo sus reservas al llegar a Aravaca. “Nos dijeron que Aravaca era un pueblo de derechas, que el Ayuntamiento no quería saber nada de nosotros y pensé que el recibimiento iba a ser diferente, pero no. Nos recibieron con besos y abrazos”. Aunque, sin duda, el día más especial fue el martes, la noche del diez de julio. Ni siquiera los sindicatos esperaban eso, fue increíble, impresionante, tenía la piel erizada de ver tanta gente, gente que no sabe nada de la mina, pero que estaba allí apoyándonos. Pensábamos que iba a reventar, lloré como una magdalena”.

Esa noche cientos de mineros de Asturias, León y Aragón recorrieron las calles de Madrid, entraron en la capital rodeados de miles de madrileños y con los bomberos de la Comunidad abriéndoles paso, en una etapa que duró una eternidad por tantas personas como se juntaron en las calles para recibirles. marcha negra mineros bandera repúblicaLlegaron a Sol una hora más tarde de la prevista arropados por jóvenes y mayores, niños y ancianos. “Hubo un señor con la bandera republicana, llevaba una boina negra, que se abrazó a mí y me dijo que no nos rindiésemos, que no dejásemos que nos echasen palas de carbón encima porque si nos parábamos los mineros se vendrían abajo las reclamaciones del resto de la sociedad”.

El miércoles fue distinto para los mineros. El grupo se dividió en tres. Encabezaba la manifestación que salía desde Colón un grupo de mineros llegados de Andalucía y Castilla la Mancha que se unieron a los que habían hecho la Marcha Negra. Tras ellos, políticos y sindicalistas, y al final vecinos de las cuencas mineras y madrileños que se sumaron a la reivinidicación en la misma mañana en la que Mariano Rajoy anunciaba en el Congreso de los Diputados los recortes más duros de la democracia: subida del IVA, eliminación de paga extra de Navidad a funcionarios, reducción de partidas a partidos políticos y sindicatos, reducción de la prestación de desempleo a parados desde el sexto mes, etc. “Nos habían dicho que iban a infiltrar a policías y guardias civiles para reventar la marcha y manchar la imagen de los mineros, y así fue, varios chavales se volvieron a casa calientes. Pero algo les salió mal, gracias a las redes sociales se han visto vídeos de cómo la Policía perdió los nervios, se ha visto qué pasó, sus formas, cómo nos aporrearon y cómo disparaban pelotas de goma incluso desde las lecheras”.

El miércoles, 11 de julio, en autobuses, junto a sus vecinos, a sus hijos y sus mujeres, los mineros de la Marcha Negra regresaron a casa sin que Rajoy o Soria dijesen nada sobre ellos en el Congreso de los Diputados.


¿Y ahora qué?

Se cumplen ya dos meses de una huelga indefinida del sector del carbón que parece no acabará pronto, al menos si el Gobierno no rectifica y parece que esta situación no llegará a producirse. Ni siquiera José Manuel Soria, ministro de Industria, se atreve a comparecer en las Cámaras. Hoy ha sido Arias Cañete quien ha respondido a preguntas del PSOE y del Grupo Mixto en el Senado sobre la minería tachando poco menos que de insolidarios a los mineros por no aceptar los recortes que otros sectores están enfrentando. “Con estas medidas no nos recortan la paga, nos cierran las minas, nos echan a la calle” dice Tomás, “y no vamos a quedarnos sentados, al menos yo no”.

Tomás no puede ocultar su enfado con otros compañeros que trabajan en las minas, les acusa de pasividad, de quedarse en casa. “No es normal que tengan que ir a la lucha los prejubilados, que vayan a defender a esos que están en el sofá tocándose los huevos y que lo único que dicen es que no hay arreglo y que el Gobierno nos quiere hundir. Y vaya si nos hunden, pero no sólo a los mineros, también van a arrastrar a otros sectores”. Cada día, bien temprano, un grupo de 150 mineros se reúnen en asambleas en el Bierzo “en la zona del Carrefour Viejo de Ponferrada o en la sede de CCOO en Bembibre” explica Tomás. “Los sindicatos quieren sacarnos de la carretera, pero en el Bierzo eso no va a pasar porque tenemos otra sangre”

Quedarse en casa no es una opción para Tomás. “No, yo no quiero cantar ni silbar a las puertas de Diputación o del Congreso. Hay que seguir dando leña.” Con dar leña se refiere a continuar cortando carreteras, montando barricadas, quemando contenedores y neumáticos, acciones por las que en algunos medios de comunicación se les tacha de violentos. “Yo pido perdón a aquellos que se quejan de que nos cargamos el mobiliario urbano, lo que es de todos, y no puedo rechistar, porque tienen razón. Pero es que no tenemos otra forma de reivindicar”. En las asambleas diarias deciden qué van a hacer. Hoy, confiesa Tomás, van a dar mucha guerra. “Lo leerás en los digitales o mañana en los periódicos” asegura al mismo tiempo que afirma que los mineros en lucha no quieren hacer daño ni perjudicar a nadie.

Seguirán cortando carreteras como en Ciñera. En el Bierzo será la A6. Por las noches cortan árboles y reúnen neumáticos que dejan escondidos cerca de los lugares donde van a montar las barricadas para detener el tránsito de turismos y camiones. “Hay un grupo de gente que vigila el material y que controla varios kilómetros para avisarnos de cuándo van llegando los GRS (grupo de élite de la Guardia Civil de Reserva y Seguridad). Cortamos, prendemos fuego y nos separamos para esperarlos, el objetivo es que la carretera esté cortada el mayor tiempo posible”. Si les detienen se enfrentan a multas de 2.000 euros, pueden acusarles de causar desórdenes e incluso, si van con el rostro tapado, de terrorismo y acabar en prisión. Como los mineros asturianos que esta misma semana han sido condenados a nueve meses de prisión por colocar unas barricadas en la carretera N630 durante la huelga general de 2010.

¿No temes que pueda pasarte algo, que te detengan? Tomás se ríe. “¿Miedo? Si tuviese miedo no bajaría al pozo. Todos los días bajo a 1.300 metros bajo tierra, no puedo pensar en tener miedo”. Los riesgos de enfrentarse a los GRS son muchos, no sólo por las consecuencias de las detenciones, sino por la posibilidad de ser alcanzado por una de las pelotas de goma que lanzan. Los mineros intentan contrarrestar a los agentes con voladores, cohetes como los que se lanzan en las fiestas, y rodamientos, canicas de acero, que disparan con armas caseras. “¿Que podemos matar a alguien? Desde luego sería una posibilidad, como que muriese alguno de nosotros, pero desde luego no es nuestra intención ni remotamente. Nosotros nos la jugamos porque esas pelotas que lanzan, además de los gases lacrimógenos, pesan 80 gramos por lo menos y salen disparadas a 700 kms/h, en el 2006 a un compañero de mi mina le reventaron un ojo. También nos la jugamos cuando paramos camiones, porque cualquier día uno no frena y nos pasa por encima”.

“La lucha se acabará cuando Rajoy y Soria quieran”

Tomás explica sereno que la idea de jugársela en la carretera, enfrentándose con los cuerpos de élite de la Guardia Civil, no le gusta lo más mínimo, y que está deseando que todo acabe. “Yo quiero trabajar y que ésto termine lo antes posible. Quiero bajar a la mina y cobrar mi sueldo.” Sin embargo, no parece que la actitud del Gobierno vaya a cambiar. Qué pasará entonces porque ya son dos meses de huelga, dos meses sin que se ingrese un euro en las casas de muchas familias. “Hay bancos de alimentos ya preparados,- cuenta Tomás- Algunos Ayuntamientos, bares, restaurantes, comercios, e incluso particulares de Madrid y de las comarcas mineras está mandando comida y dinero para cuando las familias lo necesiten. Se trata de no rendirse. Ésto sólo terminará cuando Rajoy y Soria quieran”.

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5 pensamientos en “¿Miedo? Todos los días me meto en un agujero a 1.300 metros bajo tierra

  1. Antes de nada: GRACIAS, MINEROS.

    O nos juntamos todos los sectores (plataformas ciudadanas, minería, funcionarios, parados, estudiantes, autónomos…) o nos vencerán uno por uno. Los mineros son la punta de lanza, el núcleo irredento que nos inspira a los demás y al que no pueden reducir por la fuerza porque están organizados, no pueden permitirse el lujo de rendirse y porque la geografía juega en su terreno (tanto por la orografía como por la concentración geográfica, que hace que su lucha sectorial sea la lucha por la supervivencia de comarcas enteras).

    Pero yo iría más allá. España sola poco puede hacer mientras no se pueda financiar, pero los PIIGS en su conjunto no pueden ser ignorados. Si nos plantamos todos y decimos que o nos vamos todos a pique, los acreedores se quedan sin cobrar un duro y contagian nuestra crisis financiera a otros países, o se renegocian las deudas y se mete el BCE a comprar nuestra deuda soberana en lugar de permitir que los grandes bancos sean los intermediarios y hagan su agosto comprando al 1% y vendiendo al 7. ¿Quieren cobrar su deuda? Muy bien, pues que esperen, porque si seguimos gastando lo que hacemos ahora en intereses aquí no podrá arrancar nada.

    Se puede, pero tenemos que salir todos a la calle y demostrar que le tenemos más miedo a convertirnos en un país de esclavos que a la represión.

    No es una crisis, es una estafa, y sabemos los nombres, las caras y hasta los CIFs de quienes nos están robando, porque ellos han vendido el buque e intentan ahora cobrarnos a precio de oro el pasaje en un bote salvavidas.

  2. La verdad es que estoy harta de que todo el mundo se compare con “los funcionarios que les bajan el sueldo”. Yo si lo soy, pero para tener un puesto fijo de trabajo (que no un sueldo fijo, visto los visto) he tenido que sacrificarme mucho (mientras muchos de mis amigos se iban de vacaciones yo estaba en mi casa estudiando y con la incertidumbre de si llegaría obtener la plaza), con lo cual no he sido una privilegiada, he sido tenaz y constante, y si tengo un trabajo fijo ha sido gracias a mi esfuerzo, no a la ayuda de nadie.

    Considero que el trabajo en el interior de la mina es uno de los trabajos más duros que hay, pero ¿acaso no lo son también el trabajo de un pescador que tiene que ir a faenar a la mar bien temprano, el de un obrero que tiene que trabajar a veinte metros de altura por ejemplo….?.

    Nuestras minas han dejado de ser productivas hace ya muchos años, ¿no hubiera sido mejor emplear los fondos mineros y las correspondientes subvenciones en crear empleo alternativo?. Hoy día tenemos en España más de cinco millones de parados y entre ellos hay gente de todos los sectores. ¿Acaso estos parados no tienen hijos que también tienen que alimentar?

    A Tomás le diría yo que tiene razón, a mi no me van a echar a la calle pq soy funcionaria, pero en mi familia ahora mismo hay dos parados pq sus empresas no tenían trabajo y han prescindido de sus servicios. ¿Acaso ellos por no ser mineros tienen menos derechos?.

    A mi me da pena por la gente que baja a la mina a trabajar por “cuatro duros” como quien dice, pero ¿cuánto prejubilado hay de la mina cobrando un pastón?. Y ojo, no confundamos, no critico las prejubilaciones de aquéllos que han estado toda su vida laboral bajando a la mina a diario (para mi éstos merecen todo mi respeto), pero ¿y aquéllos que no han bajado nunca a la mina o apenas la han pisado y, al trabajar en el sector de la minería se benefician de esas condiciones en la prejubilación?.

    He conocido a gente en otros sectores industriales (trabajando en centrales nuclaeares, térmicas, etc…, que también conlleva sus riesgos) que han trabajado durante más de 35 años y se han jubilado cobrando unas pensiones bastante más modestas.

    Creo que todo trabajador tiene derecho a reivindicar lo suyo, lo que cree que es justo, así como aquéllos que están desempleados a reivindicar un trabajo digno (es un derecho constitucional pero, desgraciadamente, la realidad es otra). Los mineros ahora lo están haciendo, aunque he de decir que algunos medios empleados por ellos me disgustan (en Asturias ha habido sendos accidentes ferroviarios y automovilísticos como consecuencia de sus barricadas, con los consiguientes heridos, gente que no tiene ninguna culpa de las decisiones del gobierno…).

    Tomás, como tu mismo dices, llevas 17 años en la mina y estás más o menos tranquilo, supongo que podrás optar a una prejubilación; yo, cuando quiera jubilarme, deberé haber cotizado 37,5 años y seguramente me quedará una pensión de mierda…. Dime una cosa: ¿de verdad crees que soy una privilegiada?

    Desgraciadamente el panorama económico de este país pinta muy mal, pero no es culpa de los funcionarios, que parece que tenemos la culpa de todo. En este país se ha enriquecido mucha gente con el ladrillo y de esos no se habla; y ¿qué me dices de los banqueros que cesan por su mala gestión pero se van con el dinero calentito a su casa?; y ya no hablemos de quienes nos gobiernan, pues esos si que tienen todos los privilegios habidos y por haber….

    Los funcionarios también tienen familias y que nos bajen el sueldo, cuando ya de por si es bajo, también hace mucha pupa, te lo aseguro, sobre todo cuando va destinado a inyectarlo a la banca.

    Yo, como funcionaria y como ciudadana que sufre la subida de impuestos y la caída de sueldo también me propongo movilizarme pq estoy en contra de la situación que vive este país, porque estoy en contra de la clase política y del gobierno de turno que no hace más que asfixiar a la clase medio-baja, y no me consideron que tenga más privilegios que nadie, pues lo vuelvo a repetir: a mi nadie me dió una plaza en la administración pública, me la he ganado con mi esfuerzo….

    Estais en vuestro derecho de luchar por lo que creeis que es vuestro y una cosa si he de decir, sois únicos movilizandoos (da gusto ver la unión entre los mineros), pero no os creais con más derechos que los demás trabajadores, ya sean funcionarios o no, pues a los demás también les afecta la crisis.

  3. Pues nada Tomasín, sigue haciendo el terrorista que la factura la pagaremos los mismos que pagamos las subvenciones para que sigas viviendo tú y lo que es peor, gente que no ha bajado en su p… vida a una mina.
    Un saludo.

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