“No hago nada del otro mundo”

“Santi, Santi, eres muy grande” gritan los mineros que hacen la Marcha Negra cada vez que se cruzan en el camino a este hombre de sonrisa permanente. Es minero también, como ellos, pero su forma física le impide caminar a su lado. “Yo soy realista, con mi cuerpo no aguanto el ritmo, físicamente no puedo hacerlo. Los que están aquí son elegidos entre los que tienen mejor forma. Hay etapas muy largas, muy duras, con mucho calor y no puedes llevar a más gente en las ambulancias de Cruz Roja que a pie.”

Santi tiene 44 años y trabaja en HUNOSA, la única mina estatal, es de Morena de Aller, de la cuenca minera del Caudal en Asturias. Sabe bien qué riesgos corren los que hoy hacen la Marcha Negra cada vez que bajan a la mina porque él empezó así hace 22 años. Ahora es administrativo. “Entré como minero, pero con esfuerzo, estudiando en los ratos libres, de noche y por promoción interna, superé las oposiciones y conseguí plaza”. Santi no está de vacaciones o acompañando por capricho a los mineros, “también estoy en huelga, sin cobrar ni un euro”.

 

Más de 4.000 kilómetros

 

Pero si Santi no camina con los mineros ¿qué hace? “Lo mío es sencillo. Cojo mi moto y mi pancarta y me coloco en sitios donde no hay nadie. Lugares estratégicos porque los campos castellanos son eternos, no hay nadie a su paso, y hay que romper la monotonía para darles ánimos. En los pueblos siempre hay gente aplaudiendo, besándoles, abrazándoles, pero en la carretera sólo cuentan conmigo”. Y así, en dos semanas Santi Fernández ha recorrido con su moto más de 4.000 kilómetros porque a pesar de no tener mujer e hijos regresa cada noche a dormir a su casa. “Cuando comenzó la Marcha Negra yo salía todos los días de mi casa en Oviedo temprano y regresaba con la moto, es una Honda Varadero de 1000 cc. Pero en Benavente me di cuenta de que ya eran muchos kilómetros de distancia. Así es que les pedí a mis padres las llaves de una casita que tienen en León y estos días estoy saliendo de madrugada desde allí. Hay 250 kms.”

Su propósito es llegar a Madrid con los mineros si la salud y la moto no le fallan. “Aunque ya tengo que empezar a pagar hoteles, porque hoy por ejemplo ya no me merece la pena volver a León, son muchos kilómetros y lo que me ahorro en alojamiento me lo gasto en combustible”. Y combustible precisamente es lo que este motero/minero asturiano da a sus compañeros cada día. “Qué otra cosa puedo hacer por ellos, no hago nada del otro mundo, sólo les animo”.

(Si queréis escribir a Santi, aunque estos días no tiene acceso al mail, su correo es santi.fguardado@gmail.com )

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6 pensamientos en ““No hago nada del otro mundo”

  1. Me encanta la colección de reseñas de esta marcha que vienes haciendo, Sara. Estoy seguro que habrá que volver sobre tu trabajo, a medida que la ola que esta marea negra pero limpia va a generar, haga que el foco de los media los ilumine. Tu ya estarás ahí. Un abrazo para los mineros y para otros luchadores por su dignidad.

  2. Pingback: 4000 km acompañando a los mineros de la Marcha Negra

  3. Que haya al menos una persona que apoye siempre es importante, sobre todo en esos momentos en los que los que marchan sólo tienen carretera por delante. Si sigues acompañando a los mineros, también a su paso por Alcalá de Henares, y continúas escribiendo sobre la marcha en este blog, nos veremos.

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