“La marcha hace ruido, pero desgasta mucho”

Y de eso se trata, de hacer ruido para que sepamos que los mineros están en lucha por un Gobierno que no cumple con su palabra. Sí, las minas han de dejar de recibir subvenciones y ayudas, pero hay un plazo marcado: finales de 2018, fecha tope para agotar la paciencia de la Unión Europea. “Si el Gobierno retira las ayudas a la explotación todas las minas se van a tomar por culo, excepto la asturiana, que es estatal, que son funcionarios” dice Sergio, un minero de 35 años que lleva ya 14 días pateando las carreteras del norte con la Marcha Negra. Una columna de hombres y muy pocas mujeres que avanza hacia Madrid para exigir que el Gobierno cumpla con sus compromisos: reducir las subvenciones, las ayudas a la explotación de las minas poco a poco, año a año. Y no como Mariano Rajoy, con el canario Jose Manuel Soria como brazo ejecutor, pretenden hacer: acelerar la muerte del enfermo recortando un 63% este año. Algo que obligará a las empresas a cerrar.

El Ejecutivo se salta el Plan del Carbón que firmó el Gobierno de Zapatero tras una pequeña revuelta a finales de 2005, y que suponía para este año una inversión de 703 millones de euros en las cuencas mineras. El golpe, ese 63% menos, deja al sector con sólo 253 millones.

Mientras, mineros como Sergio se preguntan por qué este recorte tan drástico. “No entiendo por qué, si el carbón se va a seguir consumiendo, las centrales térmicas van a seguir funcionando, ¿qué pretende el Gobierno, comprar el carbón a Alemania?” La alternativa en las cuencas mineras es la emigración. “Yo tendría que irme a Madrid si Santa Lucía se cierra. A Madrid o donde salga trabajo, porque León es una ciudad muy bonita, y donde se vive bien, pero porque muchos dependen directa o indirectamente del carbón. Ésto -dice una vez más- se va a tomar por culo”

Desde 1991 el sector del carbón ha ido perdiendo fuerza en nuestro país. Por entonces, según “La Nueva España”, cotizaron en el régimen especial de la minería un total de 45.212 personas. En poco más de 20 años ya sólo trabajan en las minas alrededor de 8.000. Familias de las que dependen 30.000 empleos indirectos. Hagan un cálculo, una media por familia, y podríamos hablar de un sector que da de comer a 200.000 personas. Fácil, podrían cambiar, hacer otra cosa: “No, la agricultura aquí no es la alternativa, sólo nos queda marcharnos”, reconoce Sergio. Y es que el carbón es en las cuencas el monocultivo que fija a la población rural. Lo que en Extremadura son los frutales para la zona de regadío.

La lucha minera

No hay más remedio que hacer ruido porque los mineros se juegan mucho en esta batalla, pero nos la jugamos todos. Que se pisen sus derechos adquiridos a lo largo de muchos años de lucha significa que al resto, sectores menos beligerantes, nos aplastarán como cucarachas. “Nuestra guerra no es contra la Guardia Civil o la Policía -reconoce Sergio-. Cortamos las carreteras para que venga la prensa, pero su actitud. ¿Tú crees que es normal que entren a patadas a una casa?”

Está sucediendo en localidades como Ciñera de Gordón, un pequeño pueblo de León por donde cruza la N630, “está muy cerca del Puerto de Pajares y tiene mucho tránsito, por eso cortamos las vías, para reivindicar, para hacer ruido. Los vecinos del pueblo nos abren sus puertas cuando llegan los GRS, nos dan de comer, nos dan cama si hace falta, y no preguntan. Muchos de nosotros hacemos la marcha, pero si no, estaríamos haciendo lo mismo que los que se quedaron. Y a esos les va a caer una buena, porque les acusan de cualquier cosa: ¡de pertenencia a banda armada! Por eso cuando llegamos a los pueblos gritamos que no somos terroristas. Les tiramos petardos, que no hacen daño. No matan, y ellos nos responden con gases lacrimógenos y pelotas de goma que sí pueden matarte”. ¿Está justificada la violencia? “No, yo no soy partícipe. Nosotros cortamos las carreteras, y nos responden a pelotazos, algunos agentes usan porras de hierro extensibles, que no son reglamentarias. Va a haber alguna desgracia, o en nuestro lado o en el suyo. Pero como haya un muerto entre los nuestros se va a liar muy gorda”

¿Una marcha milagro?

Lo primero que cuenta Sergio cuando se le pregunta por la marcha es que él es incapaz de entender qué está pasando con su cuerpo. “Yo estoy operado de varices, me costaba estar de pie mucho tiempo, no aguantaba, y fíjate ahora. Llevo ya más de 360 kilómetros desde que salimos de Villablino. La marcha sólo hace ruido, pero desgasta mucho. No sólo físicamente, es que aquí hay hombres casados que no ven a sus mujeres ni a sus hijos desde hace dos semanas”. Él echa de menos a su chica, Nuria, una mostoleña, que, mientras Sergio hace la marcha negra, da clases y cursos intensivos de danza del vientre y pilates. También cuida de sus tres gatos. Nuria además es naturópata y “me recomienda qué tengo que comer, qué pastillas tomar, o qué ejercicios hacer para que no se me carguen los músculos”

Sergio nació en año de buena cosecha, un 5 de abril de 1977. Hijo de un programador informático en la mina Santa Lucía, se crió en La Robla hasta que, con 12 años, sus padres decidieron trasladarse a León. Reconoce entre risas que fue un mal estudiante, más interesado durante la adolescencia en conseguir dinero para salir y comprar un coche que en los libros. Perdió el tiempo durante algunos años en trabajos mal pagados y en intentar estudiar informática para “heredar” el puesto de su padre, pero fue inútil, “no pude estudiar y acabé en la mina por zoquete, porque mis padres, sobre todo mi madre, no querían que pisara la mina. Ellos saben lo duro que es este trabajo”.

Con 22 años se metió por primera vez en la jaula, pero antes tuvo que estudiar unos meses, pasar exámenes teóricos, físicos, y psicológicos. Ahora se dedica a entibar. O lo que es lo mismo, a apuntalar las zonas que corren el riesgo de hundirse. Un trabajo arriesgado en una mina como la de Santa Lucía, no por el grisú, ese gas del que todos hemos oído hablar alguna vez y que asociamos a la imagen del minero con un canario enjaulado. “Lo peligroso es el lodo”. ¿El lodo? “Sí, porque se filtra, y si en una sección, que tiene un espacio muy reducido, revienta una bolsa de lodo te ahogas en cuestión de minutos”. Lo sabe porque en los años que lleva en la mina ha perdido a varios compañeros por culpa del dichoso lodo.

No es el de minero un oficio sencillo. Constatemente te estás jugando la vida, pero además no es cómodo. “Yo tengo colesterol alto porque como a base de bocadillos. ¿O es que la gente se piensa que salimos a echar el pitillo, a mear o calentar la comida? No. En el pozo no hay microondas, el baño es una roca, y ahí hacemos 7 horas”. Aún así hay quien cree que el minero es un prejubilado aventajado y con privilegios, el rico de la clase obrera. “La gente está muy confundida -dice Sergio- hay quien gana 1.100 euros y y picadores que llegan a los 3000 euros mensuales. Pero dependiendo de qué empresa, porque algunas pagan 600 o 700 euros menos por el mismo oficio”.

Esta Marcha Negra, que salió el día 22 de junio desde diferentes puntos mineros, le está cambiando. Primero porque consigue hacer kilómetros a diario sin que sus piernas se resientan más que las de cualquier otro, a pesar de sus problemas de circulación sanguínea. Y segundo, por la gente que sale a su paso cuando atraviesan los pueblos. “Hacemos kilómetros de más sólo para pasar a posta por esas localidades, para que nos vean. Y no imaginas qué sensación. No es que yo sea un tío duro, pero es que ahora lloro todos los días, a cada etapa. No me lo creo ni yo. El apoyo de la gente, su calor.”

Hombres y mujeres de todas las edades que van a aplaudiendo y animando con palabras de aliento a los mineros en cada estación. “Tengo grabadas las palabras de una mujer con una niña en brazos que me gritaba entre la emoción y la rabia: vosotros tenéis cojones, los únicos en este país. Vosotros sois los que vais a demostrar que podéis”

(Sergio cuenta cada etapa de la marcha en Twitter, le podéis seguir en @tuamigor1 )

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5 pensamientos en ““La marcha hace ruido, pero desgasta mucho”

  1. Es un sector insostenible en los tiempos que corren, ya se ha invertido 20.000 millones de € en 10 años y ahora otros 1.000 millones más que necesitan, lo siento pero no es rentable hace ya años tenían que haber cortado que se reciclen y busquen trabajo en otro sector.

  2. Es un sector insostenible en los tiempos que corren, ya se ha invertido 20.000 millones de € en 10 años y ahora otros 1.000 millones más que necesitan, lo siento pero no es rentable hace ya años tenían que haber cortado que se reciclen y busquen trabajo en otro sector.

  3. Gracias Jose por escribir. Efectivamente el carbón por el momento es un sector deficitario, pero hay unos compromisos que el Gobierno de Rajoy se ha saltado. Las ayudas son hasta 2018, y estamos en el 2012. Demos tiempo a los mineros.

  4. Es un sector q precisa d ayudas pero que debe ser mantenido en el tiempo por su carácter estratégico. No olvidemos q nuestro país carece de otras fuentes de energía fósil, q junto a la energia nuclear (para la q tampoco tenemos ni materia prima ni tecnología) son las q mantienen la garantía de suministro dl sistema eléctrico. Si España deja de extraer carbón aumentará nuestra dependencia energética del exterior y nos desharemos del único escudo de defensa q tenemos frente a una posible crisis energética mundial. Conviene recordar que una mina q se cierra ya no se puede volver a explotar.

    En mi opinión, la clave éste asunto la encontramos en la trastienda del PP, donde el Gobierno se encuentra con el lobby nuclear para pactar la salida del carbón nacional del sistema energético español y por tanto, la resignación de su cuota a al gas y a la nuclear. Q casualidad q mientras el Gobierno clausura las minas, anuncia la prorroga de la central d Garoña durante otros 6 años, libre de gastos d amortización (todo beneficios).

    Simplemente, si echamos la cuenta de lo q va a costar al Gobierno el pago de prestaciones por desempleo no solo de los trabajadores directos, sino también de los indirectos y en poco tiempo de los afectados por la extinción los empleos inducidos y a eso le sumamos la disminución de la recaudación de impuestos tanto directos (de la renta) como indirectos (IVA, especiales, etc ) comprobaremos q la decisión es antieconómica y q lo q busca es beneficiar a un grupo muy poderoso de presión.

    Yo no tengo ninguna duda, es muy importante q apoyemos a la minería del carbón, porque es en beneficio de todos.

  5. Es la última frase el meollo de la cuestión. Estoy harto de oír a la gente decir de los mineros que qué morro, que España tiene un 20% de paro, que todos iguales. Pues no, si todos los que están en el paro hicieran lo mismo que los mineros, la cosa sería pero que muy muy distinta. Lo deseo de verdad, que el resto de parados haga lo mismo que ellos.

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